Corrección de aplomos en los potros

¿Cuándo comenzar?

A los potros se les debe prestar atención desde su nacimiento, comenzando a cuidarles aplomos y cascos a partir de un mes de edad, si no han presentado problemas al nacimiento. El concepto es el de “cuidar”, sensiblemente diferente del de “cortar” los cascos. A esta edad, los potros se tratan al lado de sus madres, frecuentemente dentro de su box, no sin antes haberlos observado fuera para juzgar su conformación y movimientos. También es útil observar los aplomos de la madre, que pueden ser indicativos de factores hereditarios. Después de haber escofinado o recortado las manos y los pies, se debe volver a observarlos fuera.

Si el potro no es una excepción, nos hará falta ayuda, para sujetarlo por el cuello y por la cola, ya que se espantarán fácilmente. En mi experiencia suelen tener menos miedo al manejo de las extremidades posteriores que de las anteriores, siendo por tanto útil empezar por los pies. La revisión periódica de cada potro debe repetirse como máximo cada 4 a 6 semanas, hasta los 18-20 meses de edad.

Al nacer, el potro tiene los cascos encerrados en una membrana perióplica, disminuyendo con ello cualquier riesgo de daño al canal de parto de la madre. Inmediatamente después, aquella se gasta en su parte inferior, retrayéndose y dando lugar a la banda perióplica, que por compresión por debajo de la corona puede producir un ceño más o menos pronunciado en la tapa. Este ceño se considera normal, pero desplazándose distalmente (hacia abajo) con el crecimiento, puede producir ocasionalmente un desgaste irregular del borde inferior de la tapa, hacia los tres meses de edad.

 

 

 

 

 

 

El aplomo de un potro no se puede juzgar igual que el de un adulto. Debido al crecimiento forma un modelo dinámico en evolución. Por ejemplo, en muchos casos que poseen miembros largos e inicialmente una anchura de encuentros reducida, se puede considerar como normal una postura de base ancha. También es frecuente una rotación de los miembros hacia el exterior, cuando la distancia entre los codos es estrecha. Lo interesante es verificar que no existan desviaciones angulares o rotaciones dentro de un mismo miembro. La mejor visión se obtiene observando el miembro entero desde arriba y hacia abajo, arrimándonos al hombro del potro. Nuestro objetivo debe ser el de mantener o restablecer el alineamiento de los segmentos esqueléticos distales (bajos). Con este propósito es importante resaltar que no buscaremos necesariamente la existencia de un casco simétrico en altura. Siguiendo con el ejemplo del potro de base ancha, este seguramente tendrá un casco más bajo por su lado medial (interno). Si pretendiésemos rebajarlo por su cara lateral (externo) (para crear un casco simétrico), correremos el riesgo de crear una desviación angular entre los segmentos esqueléticos (probablemente a la altura del menudillo o de las falanges).

Mas info en: Ecuestre Online

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