La alimentación de un caballo enfermo

Los caballos a menudo están inapetentes después de una enfermedad ligera, lesiones o trabajo excesivamente fuerte. El proporcionarles una dieta más palatable, junto con una suplementación oral o parenteral de vitaminas del complejo B, puede aumentar el interés del caballo en el alimento y permitirle recuperar su apetito.

La recuperación y salud de los caballos que sufren de traumatismos, infecciones o enfermedades de órganos específicos, se acelerará por medio de dietas especialmente formuladas. Las dietas formuladas para caballos enfermos deben ser digestibles y altamente palatables (buen sabor que les abra el apetito) además de muy ricas en nutrientes disponibles, a cubrir las necesidades específicas del animal, pero sin pasarse ya que podría originar complicaciones como laminitis o diarreas durante la fase de recuperación. También se deben complementar con una proporción adecuada de complejo vitamínico. Las manzanas y zanahorias cortadas pueden ser útiles para recuperar el interés en la alimentación y en caso de caballos totalmente inapetentes, se necesita forzar el alimento utilizando sonda nasogástrica y administrando el alimento humedecido y molido.

Las dietas pueden formularse para:

  • un soporte nutricional completo
  • la suplementación parcial, dependiendo del apetito del caballo y habilidad para comer y digerir el alimento.

Ante infecciones graves o quemaduras: el caballo precisará de fluidos, proteínas y vitaminas solubles en agua. Se recomienda:

  • 14-16% de proteínas.
  • 7-10% de aceite con vitaminas B.

Problemas de hígado: suele suponer el tener dificultades en la absorción de proteínas, aceites y glucosa. Se recomienda:

  • Dieta alta en almidón
  • No tomar sal
  • Poco aceite
  • Repartir las comidas en varias tomas diarias (de entre 3 a 6 raciones).

Cólicos: antes de determinar una dieta específica será necesario analizar el tipo de cólico del que se trata y la parte del sistema digestivo que se ha visto afectada. Si el caballo ha sido operado precisará de una dieta especial. Después de la anestesia se recomienda administrarle una ración de heno o de pienso especializado. Tras una semana de la operación se podrá empezar a proporcionar una dieta apta para el caballo en descanso. Antes de tomar cualquier decisión, se consultará con el veterinario:

  • Si ha quitado parte del colon el caballo necesitará de más proteínas y fósforo, disminuyendo la cantidad de fibra. La mejor dieta será de grano y alfalfa.
  • Si ha quitado parte del intestino delgado evitaremos los cereales y le daremos heno, remolacha y piensos altos en fibra.
  • Si ha perdido parte del íleon necesitará suplementos del vitaminas A, D y E.

Problemas respiratorios o tos: antes estos problemas, mojaremos el heno y humedeceremos la comida ligeramente.

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