Musculatura del Caballo

La estructura muscular es el tejido más abundante en la anatomía del equino. Los músculos permiten al caballo moverse y están insertos en el hueso por un extremo y en sus tendones por el otro. Existen dos tipos de músculos: voluntarios, estirados o esqueléticos, e involuntarios, que comprenden los lisos y el cardíaco. Las propiedades de los músculos son: elasticidad, contractilidad, tono muscular y excitabilidad. La primera es la capacidad que posee el músculo de retornar en su forma original después de su estiramiento. La contractibilidad es la capacidad de acostarse ante un estímulo adecuado. El tono muscular corresponde al estado sostenido de contracción de baja intensidad y por último la excitabilidad, es la capacidad de responder a los estímulos adecuados.

Por su acción los músculos se clasifican en extensores, que responden a la apertura de las articulaciones; los flexores, que cierran las articulaciones; los sinérgicos, que colaboran entre sí en la realización de una acción; y los antagónicos, que se oponen a la contracción de otros músculos.

Los combustibles del entrenamiento muscular, son preferentemente los carbohidratos, pero el metabolismo aeróbico también consume ácidos grasos. Cuando se realizan ejercicios intensos y prolongados, disminuye a niveles muy bajos el glucógeno muscular total. Los ejercicios adecuados deben incluir los grupos musculares que se requieren en la prueba para la que se entrena. El ejercicio es de baja duración pero con alta intensidad y frecuencia para lograr los mejores resultados; también es importante que la carga aplicada en el entrenamiento sea progresiva.

 

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