Sistema digestivo del caballo

El sistema digestivo comprende los órganos que tratan la digestión, es decir que transforma la materia compleja en sustancia simple que, luego son utilizadas por el cuerpo. Los órganos principales consisten en boca, faringe, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y ano; y los órganos accesorios son los dientes, la lengua, las glándulas salivales, el hígado y el páncreas.

La boca del caballo tiene una pequeña entrada y los labios, altamente sensibles, sirven para la aprehensión del alimento, que es masticado por los dientes y mezclados con la saliva. El caballo no saliva en presencia del alimento y dependiendo de su textura, puede secretas hasta 50 litros al día.

La lengua es larga, pues concuerda con la forma de la cavidad y se ensancha y redondea en su punta. La superficie presenta abundante cantidad de papilas filiformes que le imparten una textura aterciopelada. Las papilas gustativas se hallan distribuidas con menos amplitud.

La boca está formada por el paladar duro al frente y el paladar blando detrás. Éste último forma parte de la faringe donde pasa el aire. El alimento cruza la faringe y entra al esófago, y pasa al estómago. El estómago en los caballos es relativamente pequeño en relación a su peso. Representa tan sólo un 10% de la capacidad total del aparato digestivo.

El intestino delgado, representa el 30% de la capacidad del tubo digestivo y en sus secreciones hay enzimas procedentes del páncreas y al carecer de vesícula biliar, la secreción de bilis es constante. Se divide en duodeno, yeyuno e ileon.

El intestino grueso, representa del 40 al 50% el total, se divide en ciego, colon y recto.

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